La trayectoria artística de René Francisco Rodríguez (Holguín, 1960) y Eduardo Ponjuán (Pinar del Río, 1956), bien pudiera representarse con curvas sinusoidales como las que registran gráficamente las subidas graduales y periódicas de la corriente alterna, tema que, precisamente, da titulo a la ultima exposición de estos creadores.
Desde que se penetra en el recinto donde se encuentran las piezas - esculturas, esculto-pinturas e instalaciones -, en el Centro Wifredo Lam, se siente una rara sensación, como si el observador, en la medida en que recorre la muestra, se integrara a un caprichoso sistema de circuitos a través del cual le llegan los más disímiles mensajes ético-filosóficos.
Y sorprende, aun más, cuando puede percibirse que en la solución artística hay una compleja interrelación entre los elementos básicos de la electricidad - cables, transformadores, baterías...- y los de las artes plásticas, en particular la pintura (arte dentro del arte), presente, de manera reiterativa, a través de grandes pinceles construidos de plomo con cerdas de alambre, así como de extraños lienzos en los que se expresan códigos relativos a ambos campos (paletas, bastidores, radiadores, resistencias), trabajados en colores igualmente característicos del universo electromecánico (blanco y gris metálicos, cobre y diferentes tonalidades del ocre, fundamentalmente).
La "curva sinusoidal", como en la corriente alterna, se representa en la producción de René Francisco y Ponjuán a través de "subidas graduales" en los diferentes periodos del conjunto de toda su obra realizada a cuatro manos.
Con anterioridad, las realizaciones de estos creadores se enmarcaban esencialmente en lo pictórico, primero dentro de una línea conceptual basada en el estudio fotográfico de la imagen, en códigos de una lectura específicamente intelectual, ejercicio que posteriormente evidenció un cambio hacia la integración de un riguroso postmodernismo mediante el cual se introducen en un análisis más complicado sobre la historia y la actualidad nacional, con una visión crítica y constructiva.
En Corriente alterna, René Francisco y Ponjuán, bajo premisas similares, desandan otro camino dentro de la creación artística, un nuevo "salto" que equivale a otra "curva sinusoidal", empeño en el que introducen algunos de los elementos que desde hace algún tiempo vienen utilizando en sus pinturas-instalaciones, como las figuras realizadas con tubos de pasta dental.
En esta serie de piezas, tampoco se abstraen de la valoración enjundiosa de diferentes aspectos de la vida social, intención en la que las artes plásticas (como tema) adquieren un papel protagónico, pero no exclusivo, y con la que continúan su ya reconocido interés de reformar y traspolar el significado de la imagen, contextualizando en semántica diferente los más variados materiales reciclables, a partir de sugerentes estudios y propuestas que incitan a la meditación.
Esa premisa de promover la reflexión individual y colectiva que caracteriza la producción de estos hacedores de ideas visuales, que desde 1986 trabajan conjuntamente, también tiene mucho que ver con la definición de "corriente".
En primer término, ese fluido se establece entre ambos creadores, cuyas obras trasmiten un alto grado de "interconexión" intelectual, el que, a su vez, es percibido por el observador, no como un ente pasivo, sino como un receptor que se "conecta a ese caudal de energía a través de estímulos múltiples, portadores siempre del "voltaje" necesario para que el mensaje sea interpretado mediante una lectura metafórica.
Con independencia de los valores puramente artísticos que prevalecen en Corriente alterna, hay que reconocer, además, altísimos presupuestos éticos extraídos de la esencia nacional, de la idiosincrasia, la cultura y el pensamiento populares, presentes en el conjunto de las piezas.
René Francisco y Ponjuán sostienen ese interés por llevar al arte lo más actual y prominente de la sociedad cubana, con un sentido crítico en el que esta presente ese criollísimo humor que nos caracteriza, pero de manera profesional y talentosa, con una poesía únicamente visible luego de penetrar y profundizar en cada propuesta artística que, a primera vista, pudiera parecer un producto kitsch.
Esa capacidad de reflexión espontánea, original y franca sobre nuestra vida cotidiana, es lo que hace trascender y perdurar la acción creadora de estos artistas que desde hace un tiempo forman parte de los exponentes mas representativos del arte cubano contemporáneo. |