Definición: Corriente alterna es aquella cuya intensidad y sentido varían periódicamente.
René Francisco y Ponjuán inauguran 1995 con un nuevo proyecto artístico. La condición inédita de las obras que lo integran va más allá de su debut museográfico: inician, por así decirlo, una nueva etapa en su trayectoria harto conocida de resemantizaciones del repertorio vanguardístico - y de otros estilos- como estrategia de estructuración de mensajes purales, léase estéticos y contextuales. Pero es con los aspectos metafórico, lúdicro, experimental y anticanónico de ciertas propuestas, identificadas más que con registros icónicos, con la tradición de la antiestética – iniciada por Duchamp y enriquecida por otros proclamadotes de la expansión del campo de las apropiaciones-, que tienen que ver las obras conformadas de este conjunto.
De hecho, el grado de sofisticación e intertextualidad que otorgaron el uso paródico y a la vez reflexivo de referentes ilustrados, los había hecho merecedores de un capítulo especial entre los cultivadores de la ¨metáfora instruída¨, orientación fecunda y recurrente de una zona de la plástica cubana actual.
En relación con este proyecto, la ganancia vanguardista se objetiva en una concreción morfológica de nuevo tipo, síntesis visual que aúna experiencias previas e inéditas, cuyo eje ideotemático es la pintura y lo que va implícito en su proceso creador. Esto no significa que el discurso aborde exclusivamente problemas concernientes a lo artístico; en él confluyen alusiones – directas o tangenciales- a aspectos de los social, lo político y lo cultural que han tenido una particular incidencia en las artes visuales de los últimos años.
Vivencias personales desatan y des-atan, la imaginación polar del dúo – que desde 1986 trabaja como una entidad creativa, en simbiótica comunicación- al ponerlo en contacto con materiales del mundo de la mecánica y la electricidad. Al mismo tiempo estas circunstancias les obligan a una eventual separación y por ende, a la puesta en práctica de un método de creación alternativo dentro de su trayectoria, marcada por una considerable experiencia de trabajo conjunto.
Si hasta este punto las obras tenían su génesis en el diálogo, la reflexión compartida y la discusión intelectual del equipo, ¨Corriente Alterna¨ abre paso a un ejercicio caracterizado por un nivel de autonomía sin precedentes en el proceso creativo.
¿Ideas alternas? No exactamente, en tanto es posible identificar coincidencias conceptuales y puntos de contacto a nivel objetual entre ambas propuestas.
El trabajo del dúo se materializa en esta oportunidad en el acto expositivo, cuando subvirtiendo el concepto tradicional de autoría, se asume como propia la obra ajena y se ¨firma¨. Esta actitud no solo denota identificación entre los autores. La manera en que testimonien el mutuo reconocimiento de los talentos transferidos, es a su vez un síntoma de madurez en su método creador. Una obra funciona como metáfora mayor de la muestra porque incluye, además del procedimiento autoral común a todas ellas, la escenificación del sistema de trabajo dual: en dos recuadros aparecen los retratos de René Francisco y Ponjuán, alternando entre sí las posiciones de actividad y pasividad intelectual.
La selección del título no es gratuita. Responde a la intención de enfatizar las connotaciones diversas del término ¨corriente¨, comenzando por aquella que expresa la sintonía o intercomunicación intelectiva que prevalece entre los autores. Del mismo modo ¨Corriente Alterna¨, como metáfora múltiple, alude a la energía impulsora del acto creativo, así como a los objetos y materiales empleados en la realización de las piezas.
La mirada al pasado artístico se desliza esta vez – consciente o inconscientemente- por la obra de Joseph Beuys, que había concebido un espacio privilegiado a la energía en su discurso, centrado en la relación ¨Arte-Vida¨. Pero si en su propuesta el artista alemán llamaba la atención sobre la energía de los materiales, que devenían tema en sus obras, René Francisco y Ponjuán asumen más bien los materiales y objetos del mundo de la energía, como medios para hacer tangible la idea; respetan y utilizan su carga conotativa previa para que, una vez inmersos en la estructura de la obra de arte, despierten asociaciones que orienten la lectura.
En este sentido el plomo y el cable telefónico (comúnmente asociado con ¨lo pesado¨ y ¨lo comunicativo¨ respectivamente) han sido seleccionados para la realización de los pinceles. Estos materiales transfieren cualidades y significados que intensifican la polisemia implícita en el objeto artístico que opera, más que como mero instrumento de la creación, como metáfora alusiva a la comunicación, al peso de la historia y la tradición en el arte o, simplemente, al esfuerzo físico e intelectual que presupone la actividad creadora.
Corriente Alterna avizora una nueva manera de abordar la creación: se ¨cuelgan¨ los pinceles y la pintura deja de ser un medio para convertirse en tema. El cambio, sin embargo, no marca una ruptura total; desde hace algún tiempo en sus pinturas- instalaciones intervienen pequeños objetos elaborados con un sentido escultórico por los propios artistas a partir de del uso de tubos de pasta dental, alambres, cuentas y otros materiales. En un intento de definir en pocas palabras este quehacer Tonel apuntaba que, más que como pintores, René Francisco y Pnjuán se comportan como ¨hacedores de objetos¨.
No obstante, la pintura constituía hasta la fecha el medio expresivo protagónico, independientemente de la presencia complementaria de algunos objetos. Ahora, privilegiada como tema, es abordad paradójicamente desde la escultura, comenzando el proceso de tropologización no desde una ícono sino desde el propio género expresivo. La tropologización encadenada va involucrando tema, manifestación, materiales, y título, que conjugados en un golpe de vista hacia las obras, perfilan el elemento novedoso que aporta este proyecto: el planteo morfológico.
Tal parece como si las prácticas disímiles del ejercicio pictórico en las que desde un inicio demostraron cierta maestría – primero el fotorrealismo y luego la mimesis de imágenes eruditas- hubiesen provocado cierto agotamiento discursivo y de procedimiento, impulsándolos a profundizar en otras variantes morfológicas, ya aisladamente presentes dentro del eclecticismo representacional de algunas obras.
Un grupo de piezas nos resulta más cercano al género pictórico. Paletas y bastidores acopladas a radiadores, resistencias y circuitos interconectados con un sentido lógico desde el punto de vista eléctrico, son reproducidas en los colores cobre o gris metálico característicos de los elementos conductores aditados.
Por el tratamiento y apariencia física de los componentes ¨no artísticos¨ reciclados, otras obras transpiran cierto aliento kitsh. La crítica especializada se ha encargado de interpretar algunos modos con los que el arte cubano de los últimos lustros ha reformulado visualmente los valores de nuestro entorno y cotidianeidad. La praxis ha articulado estos modos de acuerdo con las particularidades socioculturales y ¨estadiales¨ del contexto, despojando los lenguajes de mistificaciones ajenas a nuestra situación histórica concreta, sin que ello implique una defensa de la ¨jibarización¨. Se trata de una vernacularización del lenguaje, en este caso a partir de determinados significantes objetuales, independientemente del típico sobre el que se reflexione, sea este de carácter estético, político, antropológico o de otra índole. La inserción social de la producción artística no se reduce al abordaje (temático) de las emergencias del contexto, sino que abarca además los recursos formales que operan también como resortes socio comunicativos para la transmisión del (o de los) mensaje (s).
La intensidad y el sentido de la corriente alterna (en tanto que onda sinusoidal) cambia periódicamente, pero a pesar de su variación en el tiempo, su valor efectivo es constante: si bien René Francisco y Ponjuán tienen en su haber creativo la capacidad de entretejer hábilmente reflexiones estéticas y contextuales, no cabe duda que, efectivamente, han sabido hacerlo tanto desde la ¨imagen instruída¨, como desde el artefacto reciclado. ¨Corriente Alterna¨ es una prueba de ello.
Relación de obras: El entretenimiento (200 x 100 x 135 cm) Técnica mixta. El instrumento (120 x 100 cm) Técnica mixta. El condenado (80 x 15 cm) Técnica mixta. La batería (145 x 110 x 110 cm) Técnica mixta. El apresado (60 x 15) Técnica mixta. Sin titulo (50 x 80 x 135 cm) Técnica mixta. Sin titulo (56 x 39 x 250 cm) Técnica mixta. Alegría (63 x 20 x 50 cm) Técnica mixta. Sin titulo (57 x 41 x 10 cm) Técnica mixta. El receptivo (300 x 77 x 50 cm) Técnica mixta. Sin titulo (18 x 32 x 250 cm) Técnica mixta. El jugador (64 x 300 cm) Técnica mixta. Sin titulo (30 x 47 x 115 cm) Técnica mixta. Sin titulo (57 x 41 x 10 cm) Técnica mixta. El beso (100 x 100 cm) Técnica mixta. Sin titulo (100 x 100 cm) Técnica mixta. Sin titulo (50 x 45 x 350 cm) Técnica mixta. La jornada (145 x 10 x 110 cm) Técnica mixta. Masculino (70 x 20 cm) Técnica mixta. |