Quizás el epíteto menos hábil para calificar las propuestas de esta Bienal sea el de ´ingenioso´ Uno de los pocos momentos en los que resulta indispensable, es frente al environment Taller de reparaciones de Rene Fco. Rodríguez. Ahora la memoria convierte los objetos funcionales en reservas alegóricas. Este también era el rol del extinto dúo de creación Rene Fco y Ponjuán. Por primera vez nos introducimos desde un estudio de la creación en los pliegues de la memoria misma. Deambulamos a través de un gran cerebro en el que reconocemos todo tipo de recuerdos, interactuamos con los más caprichosos sonidos e imágenes que se superponen como en un sueño.

Más que a un ejercicio lógico-hermenéutico (como reclaman casi todas las obras de la bienal) este artista nos somete a una experiencia estética de alta intensidad, en la que los procesos racionales del pensamiento se mezclan con las actitudes surrealizantes, conformando las redes inescrutables de a creación. R. F. Rodríguez aporta las claves para convertir a cada espectador en un psicoanalista. La acción de reparar, más que recomponer supone reconocer. El artista nos ofrece una instantánea de su mundo interior. No se trata en este caso ce reparar los objetos sino de reparar en los objetos salvados de la desmemoria. Mas que íntima, es una pieza encefalográfica.
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