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La irrupción en el panorama de las Artes Plásticas Cubanas de la década del ochenta, de una voluntad investigativa cualificadora de cualquier propuesta y de una intención de ponerse a tono con la situación contemporánea del arte, desde las necesidades de nuestro contexto, generó la coincidencia de dos problemáticas ideoestéticas de cuya síntesis han nacido buena parte de los acontecimientos artísticos más relevantes de este lustro: la asimilación crítica de los resultados del proceso de autuconciencia del arte, llevado a cabo por las Vanguardias a lo largo del siglo y el replanteo de sus roles sociales para nuestra situación cultural. |